Luz y sueño

En la sociedad moderna, podemos prolongar la parte de luz del día mediante iluminación artificial. Nuestros cuerpos no están sincronizados con el ritmo del sol, sino con nuestro estilo de vida. Muchas personas aumentan sus actividades diarias por la tarde, retrasan la hora de irse a dormir y, en el caso de que tengan obligaciones laborales o escolares al día siguiente, reducen las horas de sueño. Un sueño insuficiente afecta a nuestro funcionamiento diario y las personas intentan compensar esto solo los fines de semana.

La reducción de la cantidad de luz durante las últimas horas antes de irse a dormir y la exposición a luz brillante por la mañana temprano pueden ayudar a iniciar el sueño de forma sincronizada y aumentar la capacidad de alerta y la energía desde el principio del día.

Con el mantenimiento de un estilo de vida regular con solo ligeras variaciones en las horas de irse a dormir, una exposición suficiente a la luz durante el día, una exposición a una luz menos intensa durante la tarde y a la oscuridad durante la noche, puedes lograr un buen equilibrio entre descanso y actividad, y reducir distintos riesgos para la salud.